Un científico español responsable del II Informe Oceánico Mundial de la ONU

Carlos García Soto ha liderado 8 de los 28 capítulos del informe, incluyendo los relativos a cambio climático oceánico, ruido en los océanos y energías renovables.

27 abril 2021

Carlos García Soto. Crédito: ciencia.gob.es

El investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) Carlos García Soto es uno de los 18 científicos de todo el mundo que han liderado la elaboración del II Informe Oceánico Mundial que será presentado esta semana por el Secretario General de la ONU, António Guterres. 

Este grupo de expertos ha dirigido y coordinado el trabajo de los 300 investigadores que han participado en el World Ocean Assessment, WOA por sus siglas en inglés, un documento de más de un millar de páginas en el que han participado varios expertos del IEO-CSIC. 

En el caso de García Soto, ha liderado o coliderado 8 de los 28 capítulos del informe, incluyendo los relativos a cambio climático oceánico, ruido en los océanos y energías renovables. 

Establecido en 2002 a partir de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, este estudio revisa periódicamente el estado del medioambiente marino y también sus aspectos socioeconómicos, con objeto de proveer la mejor información disponible para la toma de decisiones por parte de la Asamblea General de la ONU. 

El primer WOA, publicado en 2015, presentaba su situación “de base” y este segundo informe se centra “en las tendencias observadas desde entonces y en las carencias actuales en el conocimiento científico”, además de “la capacitación de los países”. 

Uno de sus objetivos es apoyar a través de resúmenes técnicos las grandes iniciativas de conservación oceánica de la ONU, como por ejemplo el futuro Acuerdo sobre Conservación de la biodiversidad Marina en aguas internacionales de la Asamblea General o la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. 

Una crisis oceánica global 

García Soto ha explicado en declaraciones extraídas de Agencia EFE que “vivimos un momento de crisis oceánica global en múltiples frentes cuya solución requiere del esfuerzo de todos” ya que los océanos “nos ayudan de diversas maneras” absorbiendo una parte importante del CO2, regulando el clima, sosteniendo el comercio mundial a través del transporte marítimo o impulsando la economía de países dependientes del turismo y la pesca. 

Sin embargo, “no son una fuente ilimitada de recursos y servicios ni tampoco tienen una capacidad de carga sin fin” como demuestra las consecuencias de que hayan almacenado “más del 90 % del calor resultante del incremento de los gases de efectos invernadero” en los últimos decenios. 

Ello ha provocado impactos en la distribución y supervivencia de seres vivos como los corales, desoxigenación de grandes zonas profundas o acidificación de los océanos, entre otras consecuencias negativas 

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