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Información general:
Boñar es un municipio de la provincia de León, en Castilla y León, España. Pertenece a la Comarca de la Montaña Oriental.
El municipio consta de 18 pedanías: Adrados, Barrio de la Ollas, Las Bodas, Villa de Boñar, Cerecedo, Llama, Colle, Felechas, Grandoso, Orones, Oville, Remellán, Rucayo, Valdecastillo, Valdehuesa, La Vega de Boñar, Veneros, Vozmediano, Voznuevo. Algunos de ellos proceden del antiguo municipio de Vegamián, que se integró en Boñar en 1969.
Vivir en Boñar siempre se ha considerado un privilegio dentro de la comarca ya que las villas reconocidas como cabeceras territoriales gozan de un mínimo de servicios que aglutina representaciones institucionales y personas que dan relieve a la vida social, por eso ofrecen también perspectivas inéditas en el resto de los núcleos de población.
El turista encuentra en Boñar un ambiente cosmopolita que discurre entre el sempiterno atractivo de ir de vinos, al no menos atrayente salir de copas, pasando por un extenso surtido de restaurantes con cartas para todos los gustos y bolsillos. La jornada de ocio puede rematarse en cualquiera de las discotecas que ambientan cumplidamente las noches de Boñar.
El invierno, tradicionalmente letárgico en la montaña, es ahora una de las épocas más movidas y gratificantes del año. La nieve, que fue siempre impedimento insalvable que retenía a las gentes en casa, es hoy el señuelo y redención para las ingentes legiones de esquiadores que pululan por la villa de Boñar en sus paradas de ida y vuelta hacia y desde la incomparable Estación de ski de San Isidro. Los establecimientos hoteleros de la villa ofrecen también unos excelentes servicios de Parada y Fonda para colaborar con las cada día más frecuentes Semanas Blancas, tan impuestas ya en el resto de Europa.
Historia:
Boñar es una villa que nació de la repoblación que llevaron a cabo los reyes asturianos poco antes de trasladar la corte a la ciudad de León.
El sustrato romano, visible en la epigrafía de la fuente de La Calda, o en los basamentos del Puente Viejo, que unía el valle del Porma con el de Curueño enlazando caminos en el puente de Valdepiélago, no es dato suficiente para creer en un asentamiento de Roma durante los largos siglos de la dominación y posterior romanización.
Lugares de Interés:
· El Pinar de Lillo: Es uno de los pocos, prácticamente el único, que se mantiene autóctono en España, y su antigüedad se escapa al cómputo de nuestros periodos históricos.
· El Lago Ausente: de origen glaciar. Su eterno misterio ha dado lugar a leyendas lugareñas de gran ingenuidad, pero llenas de ese expresivo mensaje que se transmite desde la sencillez del pueblo llano.
Rutas y Senderismo:
. Subida a Pico Cueto: El esfuerzo de esta subida está compensado al cien por cien con el disfrute de unas vistas que tienen la bruma por frontera.
· Arribar a la Peña La Salona: es una excursión sin fatiga, con parada intermedia y refrescante a la sombra de El Arbolín y su fuente vecina.
· Visita al Pinar de Adrados: también llamado Cota de los Tres Lugares, que es de fácil acceso, con el aliciente de un buen merendero y servicios ajenos.
Recursos Naturales:
La Montaña del Porma, que abarca la zona de influencia del Centro de Iniciativas Turísticas San Isidro, tiene como antesala las tierras adscritas al Municipio de Vegaquemada, se adentra en el de Boñar con un recorrido cercano a los veinte kilómetros, ocupando parte de ellos el incomparable marco del embalse de Vegamián, hasta llegar a la frontera del territorio encajado en la demarcación de Puebla de Lillo, cuyos límites se encuentran en las rayas que separan Castilla y León con el Principado de Asturias. Globalmente considerada, la tierra del Alto Porma hunde sus raíces, en cuanto a la presencia humana, en la Cultura Castreña. La prueba de esta presencia está suficientemente avalada con el hallazgo de varias hachas de bronce y otros utensilios de uso común en los asentamientos tribales. Calzadas y puentes, salpicados de abundantes epigrafías romanas delatan el paso de las legiones del imperio. Iglesias prerrománicas con el sello del influjo mozárabe y torreones medievales, son el exponente de una cultura añeja que ha forjado día a día el carácter y el estilo de sus gentes para moldearlas en las virtudes de la hospitalidad y el buen acogimiento.
Información de interés

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