Información general:
Aín es un municipio de la provincia de Castellón, en la Comunidad Valenciana, España.
Aín, situado en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra Espadán, a 495 m de altura, es un agradable municipio de apenas 170 habitantes, que conserva todo el sabor de los pueblos de montaña.
Rodeado por una imponente vegetación de alcornoques y pinos y a los pies del Pico Espadán (1099 m.), su orografía es poderosa, con escarpadas y sinuosas laderas de rodeno que se alzan desde la hoya en la que se sitúa el pueblo. Su economía es fundamentalmente agrícola. El río Anna, serpentea junto al pueblo y ofrece la posibilidad de admirar pequeñas huertas, junto a las laderas abancaladas repletas de frutales como el almendro, el manzano y el cerezo. La atracción turística y el encanto de Aín hace que en verano muchos visitantes acudan a disfrutar de sus encantos, lugar idóneo por su tranquilidad para descansar y practicar actividades en la naturaleza.
Ayuntamiento de Aín: Pza. José Sorribes, 1 Tel.: 964 629 040 Fax: 964 629 040 e-mail: @email
Historia: Su origen es claramente musulmán, como lo indica su nombre (fuente en árabe) y su trama urbana. Conquistado por las tropas cristianas de Jaume I en 1238, la población siguió siendo musulmana, conservando su forma de vida y tradiciones a lo largo de los siglos. Perteneció a la Baronía de Jérica, y sufrió las rebeliones que sacudieron la Sierra Espadán como la más importante de 1525, en un intento por conservar su forma de vida y paz frente a las costumbres cristianas, hasta la expulsión de los moriscos en 1609. Declarados en rebeldía y escondidos en las montañas, de difícil acceso, los moriscos libraron allí numerosas y encarnizadas batallas contra las tropas cristianas.
La producción de corcho, importante históricamente, ocupa hoy aún parte vital de la economía de Aín.
Aín, situado en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra Espadán, a 495 m de altura, es un agradable municipio de apenas 170 habitantes, que conserva todo el sabor de los pueblos de montaña.
Rodeado por una imponente vegetación de alcornoques y pinos y a los pies del Pico Espadán (1099 m.), su orografía es poderosa, con escarpadas y sinuosas laderas de rodeno que se alzan desde la hoya en la que se sitúa el pueblo. Su economía es fundamentalmente agrícola. El río Anna, serpentea junto al pueblo y ofrece la posibilidad de admirar pequeñas huertas, junto a las laderas abancaladas repletas de frutales como el almendro, el manzano y el cerezo. La atracción turística y el encanto de Aín hace que en verano muchos visitantes acudan a disfrutar de sus encantos, lugar idóneo por su tranquilidad para descansar y practicar actividades en la naturaleza.
Ayuntamiento de Aín: Pza. José Sorribes, 1 Tel.: 964 629 040 Fax: 964 629 040 e-mail: @email
Historia: Su origen es claramente musulmán, como lo indica su nombre (fuente en árabe) y su trama urbana. Conquistado por las tropas cristianas de Jaume I en 1238, la población siguió siendo musulmana, conservando su forma de vida y tradiciones a lo largo de los siglos. Perteneció a la Baronía de Jérica, y sufrió las rebeliones que sacudieron la Sierra Espadán como la más importante de 1525, en un intento por conservar su forma de vida y paz frente a las costumbres cristianas, hasta la expulsión de los moriscos en 1609. Declarados en rebeldía y escondidos en las montañas, de difícil acceso, los moriscos libraron allí numerosas y encarnizadas batallas contra las tropas cristianas.
La producción de corcho, importante históricamente, ocupa hoy aún parte vital de la economía de Aín.
Lugares de Interés:
El accidentado relieve de su emplazamiento, desplegado sobre las faldas circundantes del Pico Espadán, ha configurado su peculiaridad e identidad urbanística que todavía conserva el recogimiento, y sencillez de la vida rural, con empinadas y estrechas calles de ascendencia moruna, donde sol y sombras juegan alrededor del blanco encalado de las casas.
Preside el montículo sobre el que se asienta la población, la iglesia Parroquial, del s. XVIII, dedicada a San Miguel, presenta una nave, con capillas laterales y bóveda de cañón. Antigua mezquita, a su alrededor se fueron construyendo las calles. Destaca la torre de sillería sobre el conjunto. En su interior, un lienzo de San Ambrós del s. XIX, es pieza atractiva.
Más elevado que el pueblo, asentado en la montaña, y tras remontar el Barranc de la Caritat entre una rica vegetación de ribera, encontramos las ruinas del castillo, de construcción medieval, en la que destaca especialmente los restos de la torre del homenaje y una torreta de vigilancia separada del recinto fortificado, todo ello rodeado de frondosos pinos. Pese a su estado ruinoso, históricamente fue uno de los núcleos más importantes de la resistencia de los moriscos rebeldes de Aín.
El Calvario, pintoresco en su ubicación, rodeado de un bosque de alcornoques, contiene en el interior de la ermita (s. XVIII) una imagen del Cristo. En el exterior un atrio con tres arcadas permite disfrutar del paisaje y la tranquilidad del entorno.
Entre otras construcciones de interés, los Corrales y los Molinos de Harina, constituyen un auténtico baluarte de la arquitectura rural de Espadán. Situados en la Solana, los Corrales son antiguos pajares, tradicionalmente formados por arcadas y un patio interior, que se utilizaban para el almacenaje de las cosechas de temporada, y que ahora sirven para guardar los rebaños de los pastores aragoneses trashumantes. Barranc de Caritat arriba, y movidos por sus aguas, los restos de los molinos de harina representan el testimonio histórico de la esforzada industria artesanal de los habitantes de este pueblo. Dos de ellos (Molí de Baix i Moli d´Enrique) todavía se encuentran en buen estado, restaurados con acertado gusto como casas de veraneo.
Preside el montículo sobre el que se asienta la población, la iglesia Parroquial, del s. XVIII, dedicada a San Miguel, presenta una nave, con capillas laterales y bóveda de cañón. Antigua mezquita, a su alrededor se fueron construyendo las calles. Destaca la torre de sillería sobre el conjunto. En su interior, un lienzo de San Ambrós del s. XIX, es pieza atractiva.
Más elevado que el pueblo, asentado en la montaña, y tras remontar el Barranc de la Caritat entre una rica vegetación de ribera, encontramos las ruinas del castillo, de construcción medieval, en la que destaca especialmente los restos de la torre del homenaje y una torreta de vigilancia separada del recinto fortificado, todo ello rodeado de frondosos pinos. Pese a su estado ruinoso, históricamente fue uno de los núcleos más importantes de la resistencia de los moriscos rebeldes de Aín.
El Calvario, pintoresco en su ubicación, rodeado de un bosque de alcornoques, contiene en el interior de la ermita (s. XVIII) una imagen del Cristo. En el exterior un atrio con tres arcadas permite disfrutar del paisaje y la tranquilidad del entorno.
Entre otras construcciones de interés, los Corrales y los Molinos de Harina, constituyen un auténtico baluarte de la arquitectura rural de Espadán. Situados en la Solana, los Corrales son antiguos pajares, tradicionalmente formados por arcadas y un patio interior, que se utilizaban para el almacenaje de las cosechas de temporada, y que ahora sirven para guardar los rebaños de los pastores aragoneses trashumantes. Barranc de Caritat arriba, y movidos por sus aguas, los restos de los molinos de harina representan el testimonio histórico de la esforzada industria artesanal de los habitantes de este pueblo. Dos de ellos (Molí de Baix i Moli d´Enrique) todavía se encuentran en buen estado, restaurados con acertado gusto como casas de veraneo.
Recursos Naturales:
Los parajes naturales de interés abundan en Aín, verdadero paraíso natural, donde la inclusión de todo su término municipal dentro del Parque Natural de la Sierra Espadán, nos lleva a disfrutar de extensos bosques de alcornoques, pinos y carrascas; cimas y picos entre los que destacan: el Pico Espadán (1099 m), la Peña Pastor y el Gurugú, la Batalla, el Ben·Alí, Peña Blanca, Cerro Gordo, Torques,
Noguerals o el Mallol y les Covetes que marcan una orografía abrupta y fragmentada propia de los rodenos de la Serra Espadá y fuentes de cristalinas aguas como la de San Ambrós o Font del Riu, que se encuentra en un pequeño bosque de viejos y altos olmos. Un ancho arco enmarca la fuente que brota en la misma falda de la montaña, a los pies de un pequeño retablo de cerámica con la imagen del santo. Entre las otras innumerables fuentes que engalanan el término de Aín cabe destacar: la Font Caritat, el Barranc d’Almançor y la Font Calenta, las fuentes del Joncaret, Barranc del Roig i Noguerals, la del Beatet o de l’Arquet, l’Avellaner o de Sant Martí de Porres, la Basseta, y sobre todo el curso de agua subterráneo que discurre por el interior de la nombrada La Covatilla. Los barrancos y frondosos humedales: Caridad (origen del Rio Anna), Picaio, Basseta, Barranco d’Eslida, del Tir, del Espés o dels Morts, constituyen auténticos baluartes de la rica vegetación de spadán.
Y es que el agua es el elemento principal de vida y rasgo distintivo de Aín, nombre que en árabe significa fuente. Aín ofrece así un singular abanico de paisajes, bosques, cimas y barrancos donde realizar excursiones y practicar el senderismo, en itinerarios señalizados.
Noguerals o el Mallol y les Covetes que marcan una orografía abrupta y fragmentada propia de los rodenos de la Serra Espadá y fuentes de cristalinas aguas como la de San Ambrós o Font del Riu, que se encuentra en un pequeño bosque de viejos y altos olmos. Un ancho arco enmarca la fuente que brota en la misma falda de la montaña, a los pies de un pequeño retablo de cerámica con la imagen del santo. Entre las otras innumerables fuentes que engalanan el término de Aín cabe destacar: la Font Caritat, el Barranc d’Almançor y la Font Calenta, las fuentes del Joncaret, Barranc del Roig i Noguerals, la del Beatet o de l’Arquet, l’Avellaner o de Sant Martí de Porres, la Basseta, y sobre todo el curso de agua subterráneo que discurre por el interior de la nombrada La Covatilla. Los barrancos y frondosos humedales: Caridad (origen del Rio Anna), Picaio, Basseta, Barranco d’Eslida, del Tir, del Espés o dels Morts, constituyen auténticos baluartes de la rica vegetación de spadán.
Y es que el agua es el elemento principal de vida y rasgo distintivo de Aín, nombre que en árabe significa fuente. Aín ofrece así un singular abanico de paisajes, bosques, cimas y barrancos donde realizar excursiones y practicar el senderismo, en itinerarios señalizados.
Fiestas populares y Tradiciones:
Dos son las principales celebraciones festivas de Aín. Las fiestas patronales se celebran en agosto, entre el 15 y el 18, en honor del Cristo del Calvario, la Virgen de Agosto y el Santísimo Sacramento, donde los actos religiosos se combinan con las exhibiciones taurinas y las verbenas y demás actos populares y culturales. La Procesión del Cristo del Calvario y la “Torrà de Xulles” del día de ánimas son seguramente los actos más populares.
En diciembre, los días 7 y 8, se honra a San Ambrós, con monumentales hogueras que congregan a todos los vecinos del pueblo en la Plaça de la Iglesia. Además de las celebraciones propiamente religiosas, el vino y las suculentas viandas son, junto al simbolismo del fuego, los ingredientes principales de estas emotivas fiestas de invierno.
En enero también se celebra el “Passacarrers de Sant Antoni”y en agosto el Mercat a l´Antiga en el que se exponen, venden y se pueden degustar toda clase de productos naturales, artesanales i tradicionales de la Serra d’Espada.
En diciembre, los días 7 y 8, se honra a San Ambrós, con monumentales hogueras que congregan a todos los vecinos del pueblo en la Plaça de la Iglesia. Además de las celebraciones propiamente religiosas, el vino y las suculentas viandas son, junto al simbolismo del fuego, los ingredientes principales de estas emotivas fiestas de invierno.
En enero también se celebra el “Passacarrers de Sant Antoni”y en agosto el Mercat a l´Antiga en el que se exponen, venden y se pueden degustar toda clase de productos naturales, artesanales i tradicionales de la Serra d’Espada.
Gastronomía:
Con una gastronomía basada en los productos mediterráneos, Aín nos presenta como típica “L’Olla de Poble”, con sus diferentes variedades según la época del año (de “dejú”, con pelotas, de col...); “Arrós Caldós”, la Paella de Montaña, y las carnes a la brasa, sin olvidar las cada vez más apreciadas “Calderes de Sant Ambrós”. En cuanto a los dulces destacan las típicas “Orelletes amb Mel”, els “Bunyols de Sant Antoni”, el pan de higo o los turrones de almendra.