Groenlandia, destino de Ecoturismo
Hace ya unos años, antes de que Donald Trump quisiera apoderarse de Groenlandia, me empeñé en visitar este continente o isla gigante. No lo he conseguido hasta el pasado verano de 2025, poco antes de que surgiera la polémica sobre los deseos de anexión a EE.UU. por parte del presidente de los Estados Unidos.
Aquí presento una visión de la actual Groenlandia desde el punto de vista ecoturístico.
La última gran naturaleza salvaje del Norte
Groenlandia es la isla más grande del planeta. Se alza en el extremo septentrional del Atlántico como uno de los territorios más puros y menos alterados del mundo. Con una población que apenas supera los 56.000 habitantes repartidos en pequeñas comunidades costeras. Este vasto territorio que está cubierto en un 80% por hielo y nieve a lo largo de todo el año, ofrece un escenario donde la naturaleza dicta el ritmo y el ser humano aprende a convivir con ella.
Su paisaje es una combinación hipnótica de fiordos profundos, glaciares colosales, montañas afiladas y una costa salpicada de icebergs que parecen esculturas en movimiento. La cultura inuit, profundamente arraigada y resiliente, aporta una dimensión humana que conecta al visitante con formas de vida ancestrales adaptadas a un entorno extremo.
En un momento en el que el planeta busca modelos de turismo responsable, Groenlandia emerge como un destino privilegiado para el ecoturismo: un lugar donde la observación respetuosa, la aventura consciente y la preservación del medio ambiente se entrelazan de manera natural. Explorar Groenlandia no es solo viajar, es contemplar de cerca la fragilidad y la grandeza del Ártico, y comprender por qué su conservación es esencial para el equilibrio global.
Experiencias ecoturísticas desde Nuuk
Desde Nuuk parten algunas de las experiencias más auténticas y respetuosas del Ártico. Su ubicación, en uno de los fiordos más grandes del mundo, convierte a la capital en un punto de partida ideal para explorar paisajes glaciares, fauna marina y comunidades inuit que mantienen vivas sus tradiciones.
1. Navegación por el fiordo de Nuuk
El fiordo es un laberinto de montañas, glaciares y aguas profundas donde los icebergs se desplazan lentamente hacia el mar. Las excursiones en barco son operadas por compañías locales con prácticas sostenibles, lo que permite:
- Observar ballenas jorobadas en verano.
- Acercarse a glaciares activos.
- Explorar bahías remotas, donde la naturaleza domina el silencio.
Es una de las experiencias más emblemáticas del ecoturismo groenlandés.
2. Visita a los asentamientos inuit de Kapisillit y Qoornoq
A pocas horas de navegación se encuentran pequeñas comunidades donde la vida sigue un ritmo tradicional. Kapisillit, con apenas unas decenas de habitantes, es un ejemplo de sostenibilidad en un entorno extremo. Qoornoq, parcialmente abandonado, ofrece un viaje al pasado entre casas de colores y restos arqueológicos. Estas visitas fomentan el turismo comunitario y ayudan a preservar la cultura local.
3. Avistamiento de fauna ártica
El entorno de Nuuk es un refugio para especies emblemáticas:
- Ballenas jorobadas
- Focas anilladas
- Águilas de cola blanca
- Zorros árticos
Las salidas se realizan con guías especializados que priorizan la distancia, el respeto y la observación silenciosa.
4. Senderismo en Lille Malene y Store Malene
Las montañas que rodean Nuuk ofrecen rutas accesibles y espectaculares:
- Lille Malene: ideal para senderistas de nivel intermedio, con vistas panorámicas del fiordo.
- Store Malene: más exigente, perfecta para quienes buscan una experiencia alpina en pleno Ártico.
En invierno, estas rutas se transforman en itinerarios para raquetas o esquí de travesía.
Igualmente, si las noches están despejadas, será fácil ver auroras boreales.
5. Kayak en aguas árticas
El kayak es una forma ancestral de desplazamiento inuit y una de las actividades más respetuosas con el entorno. Navegar entre icebergs pequeños, cerca de acantilados o en bahías tranquilas permite una conexión íntima con el paisaje.
Las empresas locales ofrecen equipos adecuados y formación en seguridad ártica.

6. Experiencias culturales con enfoque sostenible
Nuuk también ofrece ecoturismo cultural:
- Talleres de artesanía inuit
- Gastronomía basada en pesca y caza sostenible
- Charlas y visitas guiadas sobre cambio climático y vida en el Ártico
Estas actividades ayudan a comprender la relación profunda entre la comunidad y su entorno.
Explorar desde la capital de Groenlandia desde una mirada ecoturística es descubrir el Ártico que sigue vivo, vibrante y profundamente conectado con su entorno. Nuuk demuestra que modernidad y tradición pueden convivir sin romper el equilibrio natural, y que el turismo, cuando se practica con respeto, se convierte en la mejor herramienta para proteger aquello que vale la pena.
Desde los fiordos hasta sus comunidades inuit, Groenlandia invita a viajar con conciencia, a escuchar el silencio del hielo y a comprender que la sostenibilidad no es una opción, sino la única forma de preservar uno de los últimos territorios verdaderamente salvajes del planeta.
Cómo llegar a Groenlandia de forma responsable
Viajar a Groenlandia implica adentrarse en uno de los territorios más remotos del planeta, y precisamente por esa lejanía, la planificación del desplazamiento es parte esencial de un enfoque ecoturístico. La isla solo es accesible por avión o mediante cruceros de expedición, dos vías que requieren una mirada consciente hacia el impacto ambiental y la elección de rutas más eficientes.
Acceso aéreo: la puerta principal al Ártico
La forma más habitual de llegar es volando a través de Dinamarca o Islandia, los únicos países con conexiones regulares. Desde Copenhague parten vuelos directos hacia Kangerlussuaq, Nuuk o Ilulissat, mientras que Reikiavik ofrece enlaces más cortos hacia varias localidades de la costa oeste y este. Optar por rutas con menos escalas y aerolíneas que compensen emisiones, contribuye a reducir la huella del viaje.

Cruceros de expedición: navegación consciente
Otra opción es acceder por mar mediante cruceros árticos que zarpan desde Islandia, Canadá o Dinamarca. Estas travesías permiten observar fiordos, glaciares y fauna marina desde una perspectiva privilegiada, aunque su impacto ambiental es mayor. Las compañías que operan con barcos de menor tamaño, tecnologías más limpias y protocolos estrictos de interacción con la fauna ofrecen alternativas más alineadas con el ecoturismo.

Movilidad interna: un territorio sin carreteras
Una vez en Groenlandia, los desplazamientos entre ciudades se realizan en avioneta, helicóptero o ferry, ya que no existen carreteras que conecten las poblaciones. Esta dispersión natural invita a crear itinerarios centrados en una región concreta, lo que reduce traslados y favorece una experiencia más profunda y sostenible.
Conclusión
Aquí aparece la gran paradoja del ecoturismo para destinos recónditos o lejanos del punto de origen del turista. ¿Es posible considerar que un destino es ecoturismo si para ello hay que realizar un gasto importante en dinero y en energía, y por lo tanto una gran emisión de CO2?
El ecoturismo no es solo el viaje, sino lo que ocurre en destino. El concepto de ecoturismo se basa en la conservación del entorno, en el beneficio para las comunidades locales, crear una conciencia ambiental y sobre todo, conseguir un bajo impacto en las actividades realizadas.
El problema es que el transporte para cualquier destino es siempre la parte más contaminante del viaje. Sin embargo eso no invalida automáticamente el ecoturismo como práctica: simplemente revela que el impacto no está en el destino, sino en alcanzarlo.